Sobre COVIMADI
Proyecto de innovación docente desarrollado en Sociología de la UB para trabajar las violencias machistas digitales desde el aula y analizar las soluciones elaboradas por el alumnado.
Qué son las violencias machistas digitales?
Las violencias machistas digitales constituyen una de las problemáticas sociales más graves y complejas de la actualidad. Afectan de forma especialmente intensa a mujeres, personas LGTBIQ+ y jóvenes, y se expresan mediante prácticas como el acoso en línea, la vigilancia y el control digital, la difusión no consentida de imágenes íntimas, el discurso de odio, la manipulación de la identidad digital o las campañas de desprestigio.
Aun cuando se desarrollan en entornos virtuales, sus consecuencias son profundamente materiales: impactan en la salud mental, la participación pública, las trayectorias educativas y laborales, y la percepción de seguridad de las personas afectadas.
Premisas y objetivos
COVIMADI surge como un proyecto de innovación docente desplegado en ámbitos universitarios que entiende la universidad como un espacio capaz de ir más allá de la transmisión de conocimientos. En este marco, el aula se plantea como un lugar desde el que generar conciencia crítica y promover respuestas ante problemas sociales y de género.
En su primera fase, el proyecto se orientó a que el alumnado universitario adquiriera una comprensión sólida de las VMD desde una perspectiva sociológica y feminista, reconociera sus distintas tipologías y elaborara propuestas concretas para confrontarlas.
Metodología de trabajo
COVIMADI combinó Aprendizaje Basado en Problemas y Aprendizaje Basado en Proyectos, y en algunos casos añadió Aprendizaje-Servicio. El trabajo partió de casos reales de VMD para analizar causas, actores implicados, consecuencias y contextos sociopolíticos, y se orientó después al diseño de intervenciones concretas.
El desarrollo de cada proyecto se apoyó en metodologías de Design Thinking y Hackatona. El proceso incluyó una formación inicial sobre VMD y sobre la metodología de trabajo, la elección de la violencia a abordar, la investigación sobre conceptos, prácticas y respuestas ya existentes, la fase de empatización y definición del problema, la ideación de soluciones, el prototipado, el testeo y la presentación final.
En algunos casos, el recorrido se completó con experiencias de Aprendizaje-Servicio en las que el alumnado presentó la violencia trabajada y los resultados de sus proyectos en conferencias o talleres dirigidos a estudiantes de secundaria o bachillerato.
Implementación de la primera fase
La comunicación analiza la primera fase desarrollada en dos asignaturas de Sociología, una de grado y otra de máster. El análisis se centró en 17 proyectos finales y en los materiales producidos durante el proceso, como presentaciones, vídeos, campañas y guías.
Resultados preliminares
Los proyectos elaborados por el alumnado abordaron formas diversas de VMD, entre ellas el acoso digital por género, la sextorsión, los deepfakes, el gaslighting, el mansplaining, el control y la vigilancia online, el slutshaming o el lgtbqshaming. Entre los temas más recurrentes destacaron las violencias digitales de carácter sexual y varias formas de violencia simbólica.
Las respuestas planteadas también fueron heterogéneas. Aparecieron protocolos de actuación, guías, flyers, cuentas de sensibilización en redes, juegos de mesa, cuestionarios, charlas y actividades interactivas. Tuvieron especial peso los formatos con componente online, así como las piezas sintéticas de divulgación, como infografías y guías.
Alcances y límites
Entre las fortalezas detectadas, el análisis destaca la atención a la viabilidad y a la posible replicabilidad de las propuestas en contextos escolares e institucionales. También subraya el uso de lenguaje inclusivo, iconografías no discriminatorias, recursos de apoyo ajustados a distintas situaciones y una voluntad de producir materiales accesibles.
Al mismo tiempo, la primera fase mostró límites claros. El tiempo disponible condicionó tanto el desarrollo como la presentación de varios proyectos, y algunas propuestas centradas en redes sociales quedaron restringidas por su alcance. Además, aunque la perspectiva de género estuvo presente de forma transversal, la perspectiva interseccional apareció con menor consistencia.
Conclusión
En conjunto, esta primera fase apunta al potencial de las metodologías de innovación docente para generar respuestas frente a las violencias machistas digitales desde una perspectiva feminista. El análisis muestra que el aula puede convertirse en un espacio desde el que producir propuestas creativas, aplicadas y orientadas a la confrontación de estas violencias.